“Era la noche del 27 de julio 1944, cuando las últimas resistencias alemanas en el Arno estaban disminuyendo. Una noche calurosa y serena, algunas cargas de artillería americana golpearon rozandolo, el techo del pasillo septentrional del Camposanto, incendiandolo…”
“No faltaron voluntarios que trataron de aislar la zona atacada por el fuego, cuando de una nueva ráfaga de artillería, más rabiosa e insistente, fueron obligados a cubrirse y a renunciar, con el llanto atorado en la garganta y una pena en el alma, a la noble empresa. Después del incendio, la 'opera monumental de Giovanni di Simone, se presentaba en un cuadro espantoso, en una visión angustiosa y terrificante que atenazaba el corazón. El gran tejado desaparecido; sarcófagos destruidos, monumentos funerarios lesionados, frescos con la pintura abollada, dilatado, despegado o contaminado por espesas y anchas rayas causadas por el efecto de las goteadas de plomo desde la copertura que se había fundido ... la ruina y la sensación de horror no se pueden transmitir tan solo con palabras…”
Esto es lo que escribían Piero Sanpaolesi, soprintendente a los Monumentos pisanos en 1944, y el abogado Giuseppe Ramalli, Obrero Presidente en 1960, testimogos de aquellos trágicos eventos.
Fueron necesarios años de estudio y de restauraciones a las obras destrozadas por el fuego para que éstas pudieran resplandecer de nuevo. En 1947 inició la recuperación de los frescos. La solución adoptada fue la del "arrancado", la desición extrema en la escala de las posibilidades ofrecidas por el restaurador. Se efectuó pegandosobre la superficie pictórica una tela sutil remojada con pega a base de sustancias animales. Una vez esicada, se efectuó el arranque de la tela, asportando la pintura del yeso y descubriendo en la pared de abajo lo que es el dibujo preparatorio. A este punto la película pictórica, definitivamente separada de su original sede, se pegará sobre un nuevo soporte, lista para ser restaurada.
Como se prepara un fresco y sobretodo, en que relación se hallan las sinópias con los frescos?
el fresco es una técnica pictórica que se realiza pintando sobre enyesado fresco con colores remojados en agua: una vez consolidado, el enyesado incorpora completamente el color, que adquiere de esta manera, una particular resistencia al agua y al tiempo.
E procedimiento es fijado a principios del siglo XV por Cennino Cennini, en el Libro de Arte, que codifica las fases de la estesura del diseño y del color. Cennino sugiere trazar sobre un primer estrato de yeso bruto, llamado erizado, una cuadriculación, utilizando el hilo de plomo para obtener ranuras sutiles. De tal manera, el artísta dispone de una guía que le ayudará a trasladar a muro los rasgos del dibujo preliminar en carbón, completado por la estesura preparatoria de la escena, trazada con tierra rojiza procedente de Sinope en el Mar Negro y por eso llamada sinópia. Todas estas fases se ejecutan en seco. Sobre la sinópia se pasa un sutil velo de yeso, el tonachino, solo en el area que el pintor desea completar dentro del día, en esta porción de yeso aún húmedo, que esconde el dibujo preparatorio, el artista extiende los colores dando vida a una faz, un paisaje, una figura entera, pintados siguiendo las líneas de prosecución de la escena aún visibles. El artísta debía poseer una técnica muy veloz y segura, como para dejarle preveer el resultado final del conjunto y la exacta tonalidad que los colores habrían de asumir. En el curso del esicamiento, los colores sufren de hecho considerables cambios, tanto que el Vasari, en su Proemio de las Vidas, precisa que el ojo no ve los verdaderos colores porque la cal no está bien seca,como si el trabajo fuera efectuado en la oscuridad o con lentes de colores diferentes con respecto a la realidad.
Destinada a quedar escondida bajo la obra cumplida, la sinóopia representa para nosotros la do poquísimos los dibujos en papel o pergamena que se conservan hasta todo el Trescientos y muy escasos los del primer Cuatrocientos.
La sinópia se ejecuta siempre por manos del maestro, mientras la estesura definitiva del color es el resultado de una colaboración con aiudantes. Es en estos dibujos preparatorios que se puede notar el estilo que distingue al artísta: quien resuelve los trazados en pocas, rápidas y sintéticas líneas, quien en cambio traza de modo casi definitivo claroscuros y duda en avanzar delante de un detalle, un particular.
Si bien se trató de un hecho trágico, el incendio de 1944 permitió llevar a la luz este extraordinario compendio de gráfica, que de otro modo habría quedado en silencio por siglos tal belleza. El hallazgo de las sinópias del Camposanto dei Pisa es uno de los rarísimos casos en los cuales podemos admirar un entero ciclo de frescos con sus respectivos dibujos preparatorios firmados.
en el reciente arreglo del museo la lectura de las obras es facilitada por las incisiones del ochocientos efectuadas por Carlo Lasinio, conservadtor del Camposanto. Estas nos permiten de notar con claridad los cambios de idea del pintor durante el desarrollo de su obra. Si comparamos las sinópias, expuestas en el museo, y la incisión, testigo del aspecto del fresco, se pueden en efecto notar algunos particulares que durante el paso del dibujo preparatorio hacia la realizaci’on de la pintura mural, fueron modificados, nuevamente elaborados o inclusive eliminados por el artísta.