En las orígenes del Museo de la Opera del Duomo, inaugurado en 1986 en el antiguo Seminario Vescovil, está un proyecto museográfico iniciado diversos años atrás, con el fin de que sea visible y comprensible el desarrollo de arte pisana y en particular de la escultura medieovale, nacida en la secolar cantera de la plaza, cuyas obras estaban hasta ese momento dispersas en sedes diferentes. Las más prestigiosas entre las esculturas desarmadas de los monumentos durante las restauraciones, fueron sometidas en el tiempo - y en particular durante aquellos, radicales, del Ochocientos – habían de hecho confluido en el Museo Cívico, luego convertido en Museo Nacional de San Mateo; otras, reconocidas y estudiadas en los primeros del Novecientos, se habían dispersado nuevamente en los almacenes de la Opera tras los eventos bélicos; otras más, mezcladas con obras procedentes por otras partes de la ciudad, se hallaban en el Camposanto monumental, último y casual residuo del singular museo organizado por Carlo Lasinio a principios del Ochocientos, muy pronto y en gran parte desmembrado.
Tras un atento examen de cada pieza, se ha procedido a una redefinición de las sedes expositivas, destinando al nuevo museo todas las esculturas de las cuales se haya acertado la original apartenencia a los edificios de la plaza. Junto a ellas ha hallado lugar el Tesoro del Duomo – plata y paramentos sagrados, códigod litúrgicos - y una sintética reseña de sus decoraciones fijas, mientras que una especial sección ha sido dedicada a las antigüedades egipcias, etruscas y romanas expuestas en el primer ochocientos en las galerías del Camposanto.
Nacida como residencia de los canónicos del Duomo que allí residieron desde finales del siglo XII hasta primeros del Seiscientos, el edificio resulta constituido por dos cuerpos de fábrica rectangulares, en ladrillos, con disposición en “ele”, que delimitan un claustro, aún legibles no obstante las adaptaciones necesarias para la transformación de en Seminario Diocesano, querida por el Obispo Carlo Antonio Dal Pozzo (1582-1607). A él se debe la acal fachada, la impronta de firenze, sobre el cual enyesado claro surgen, perfiladas en piedra serena, las ventanas y los dos portales simétricos. Una vez que se transfirió el seminario en 1784, el palacio pasó a manos privadas: vendido al coleccionista de arte Giovanni Rosini, hospedó por un breve período la Academia Pisana de Bellas Artes , para luego volver a un uso religioso en 1887, cuando se convierte en monasterio femenino: las modificaciones desnaturantes que siguieron han sido eliminadas durante la última restauración que empezara después de que la Opera, en el 1979, adquirió el edificio para convertirlo en museo.