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El edificio

El histórico del arte Antonio Milone escribe: “ […] El  Baptisterio es ciertamente el más internacional entre los edificios medioevales pisanos. Su cantera representa en Pisa el fulcro de una nueva experimentación. En las bodegas que se van alternando, los artístas que en ellas operan, en las obras que en ellas se realizan, hallamos los ápices de la triangulación cultural que caracteriza los períodos más fecundos de la producción artística medioeval, entre Bisanzio, los Árabes y'Europa”.

El 15 de agosto del año pisano1153 (1152 según el calendario común), día de las fiestas patronales dedicadas a Santa Maria Assunta, fue fundado el Baptisterio de San Juan. No fue el primer edificio bautismal construido en Pisa, los restos de un más antiguo baptisterio octogonal, remontante al siglo V-VI, descansan en el terreno bajo el Camposanto Monumental, donde fueron hallados en 1936.

El Baptisterio se configura como uno de los elementos centrales  de la idea de la plaza que venía madurando ya en el siglo XII en Pisa: lo que iba determinándose era un espacio apto para privilegiar la vista frontal de la fachada del Duomo, cuya axialidad desde ese momento podía ser sobresaltada gracias a la realización, en la misma línea, de un edificio significativo como lo es el Baptisterio.

La razón que llevó a la construcción de un edificio tan fascinante cuan enigmático, fue claramente la voluntad de dotar el Duomo con un adecuado complemento: un Baptisterio que por posición, amplitud, material, estilo, se acordara con el edificio, tan imponente y caracterizado, que ya existía anteriormente. Estos pudieran ser los términos en los cuales los representantes del poder eclesiástico civil pisano, que, con ese fin, habían creado un organismo adrede, la "Opera ecclesiae Sancti Iohannis Baptiste", habían expresado sus deseos al arquitecto Deotisalvi, cuya figura queda en penumbras, difícilmente reconstruible a causa de la total ausencia de fuentes escritas en propósito. La inscripción “Deotisalvi magister huius operis”, “Deotisalvi es el autor de esta obra”, que se puede  leer grabada en una columna del  Baptisterio, declara la paternidad del edificio.

Según la misma fuente, en 1163 se ordenó que cada familia de la ciudad de Pisa, cada día del mes, depositara un dinero para continuar la construcción. Lo que pone en resalto la contribución cívica al monumento, dimostrado esto inclusive por la puesta  en obras de las columnas con jornadas de trabajo organizadas por los diversos barrios de la ciudad.  

Es el más grande baptisterio de Italia: su circunferencia mide 107,24 m., mientras que de ancho, su muradura a la base es de dos metros y 63 cm., por una altura de 54 metros y 86 centímetros. La cúpula se halla recubierta por tejas rojas que dan hacia el mar y por láminas de plomo que dan hacia el este.

el gran cilindro está rodeado, así como la atedral, de arcadas sobre columnas, y como ésta, está construída en mármol blanco listado en gris. En su interior, ocho columnas monolíticas que compiten en altura con las de la Catedral, alternadas con cuatro pilastras, delimitan un espacio central ocupado por la fuente bautismal octágona de Guido da Como (1246) flanqueado por un Púlpito de Nicola Pisano (1260). Un matroneo, cubierto por una bóveda anular, se asoma hacia la  zona central con  una serie de arcos amplios todo a su alrededor. El sistema de copertura está constituido por una doble cúpula, la interna en forma de tronco de piramide dodecagonal, la externa en forma de hemisferio, sormontada a su vez por una pequeña cúpula, y, justamente la particular estructura arquitéctonica de la cobertura hace que el baptisterio pisano esté dotado de una acústica escepcional. Cada 30 minutos es posible apreciarla gracias a las entonaciones vocales del personal de vigilancia.